
Después de 24 horas de intensa (y cuando digo intensa, quiero decir intensa) limpieza, habemus casita (limpia). Gracias a los litros de cillit bang, lejía y otros químicos, dolor en las muñecas y una fregada al suelo de rodillas y con estropajo, ahora tenemos un hogar que huele algo menos a curry.
Para los interesados, finalmente acabamos con el smokemonster que amenazaba con atacarnos desde el desagüe del wc, aunque requirió de químicos -muchos químicos- y de alguna que otra idea digna de Michael Scofield...
Ahora, a disfrutarlo!
¡Doy fe de que la casa ahora es todo un palacio! De hecho, en Agosto, a juzgar por la cantidad de amigos que vais a venir... más vale que lo sea! (por el tamaño, digo) jajajaja
ResponderEliminarMore photos, Marta, please!!!