Muchos de vosotros os estaréis preguntando qué ha sido de mi durante estos cuatro días en los que no he dado ninguna señal de vida en la blogosfera. Bien, podéis estar tranquilos porque sigo viva ☺ pero he pasado cuatro de los días más difíciles de toda mi vida. Ahora que ya empiezo a adaptarme, por fin he encontrado un ratito para relataros mi experiencia.
lunes, día 1
Vio y yo llegamos al Aeropuerto Internacional de Bristol. Es pequeño y manejable, por lo que nos recuerda mucho al de Valencia, nos da tranquilidad. Nos subimos al Airport Flyer que nos lleva directamente al centro, a un paso de donde hemos concertado una entrevista tres horas más tarde con un tal Mostafa Aljibori para ver un estudio. ¡149 libras por semana, está dentro del presupuesto! Nos sentamos con las maletas en una terracita de un pub muy fashion, frente al Hotel Ibis, resistiendo a coger una habitación y dejar las maletas, con la esperanza de poder quedarnos ya esa noche en el estudio de Mr. Aljibori. Aljibori aparece 40 minutos tarde a la cita. La puntualidad britanica brilla por su ausencia. Llega en un Mercedes descapotable con matrícula trasera ALJIBORI. Uhm… ¡huele a jeque! Subimos con otro chico que estaba esperando en la calle junto a nosotras… al parecer el señor Aljibori es el dueño de media finca. Nos sentamos en el sofá de piel del estudio mientras nos explica las condiciones: los 149 por semana se han transformado en 650 al mes, más 300 en gastos. Violeta y yo nos sentimos víctimas de publicidad engañosa, y le decimos que nos lo pensaremos. Vamos de cabeza al hotel IBIS, nada mal en relación calidad/precio, pero sablándote por Internet. Liberadas de las maletas, nos vamos corriendo a buscar anuncios por la calle y a patear un poco la ciudad. La sensación de angustia se enciende. Mañana debemos contestar al jeque si nos quedamos el piso o no. Afortunadamente tengo una respuesta a una oferta que envié de una casa sin fotos el fin de semana. Kath me dice que tiene el estudio perfecto par mi. Contesto. Desesperada. Necesito una respuesta rápida, ya que mañana por la mañana debo contestar al jeque. Llamo pero no recibo respuesta. Aplicando las lecciones de mi maestro pirata Dam aprendidas a lo largo de varios años o simplemente por un fallo del sistema consigo colarme en la red y conectarme gratis a Internet. Estoy hasta las 2am buscando más casas… Ha sido un día con un final inesperado.
martes, día 2
Vio y yo nos levantamos a las 7. Queda mucho que hacer hasta que comience el horario comercial. La angustia vital por la sensación de no tener las cosas bajo control se hace grande y no me deja desayunar. Estoy a punto de vomitar, aunque no sé el qué porque llevo más de 12 horas sin comer. Llamo a Kath y no me lo coge. Me desespero. Llamo a un segundo número de contacto y me salta el contestador. Es una inmobiliaria. Uhm… raro. Al cabo de unos minutos me llaman de la inmobiliaria. Les doy la referencia y me dicen que me enseñan el piso esa misma mañana. ¡Bien! Porque van a estar allí realiando más visitas… ¡Mal! Unos minutos más tarde me llama Kath. Kath era la actual inquilina. Le explico que voy a ir a verlo con la inmobiliaria y me dice que ella también vendrá. Es muy amable, y tiene muy buena predisposición.
Bajamos las maletas a recepción (aún tenemos la opción del jeque) y a las 10.30 vemos el estudio. Es una cucada… con muchísima luz, cocina nueva, baño nuevo, sofá cama y la cama de verdad arriba en un segundo piso. Les digo que estoy muy interesada, y la de la inmobiliaria me dice que tiene que hablar con la casera. Me pregunta si puedo pagar por adelantado, porque al ser extanjera no pueden hacer “reference checking”, que es comprobar si estás al tanto de tus deudas. Hago unos cálculos rapidos y digo que sí… me dicen entonces que no hay problema, que me llaman más tarde. Cuando me vuelven a llamar me dicen que la casera no quiere alquilarlo solo por cuatro meses. Que lo sienten mucho. Mis opciones se esfuman. Recibo un sms de Kath. Me dice que ha ido a hablar con su abogado y que tiene derecho a pasarme su contrato, que terminaba cuando termina mi estancia. Me veo otra noche más en el hotel y a partir de ahí el vacío. Vio me había prevenido, y me había hecho pensar por adelantado: “Si te dicen que no… ¿estás dispuesta a hacer una contraoferta?” Y menos mal que lo tenía pensado. Le hago una contraoferta y me dice que se lo consultará a la casera.. Volvemos al hotel y reservamos otra habitación. Subimos las maletas. Espero pegada al movil. Qué angustia. Suena el móvil. Sí es la de la agencia. ¡Han aceptado! Menos mal que hoy todo está en venta. Quedamos con ella en 15 minutos en el estudio para que nos explique las condiciones. Nos da el número de cuenta y un “presupuesto”. A los 4 mese spor adelantado se le ha sumado por arte de magia una fianza de dos meses más la comisión de la agencia. Sudor frío. Tenemos que ingresar todo el dinero y que les llegue de forma efectiva a su cuenta para poder firmar el contrato. Sin contrato no podemos instalarnos. Es decir, sin pasta no hay casa. Como ya son las 19 nos vamos a dar una vuelta… y al hotel. A las 22 ya estoy durmiendo, y para cenar, una manzanilla.
miércoles, día 3
Me despierto sola a las 7. Nos espera un día duro intentando hacer que el dinero llegue de una cuenta a la otra de forma efectiva para poder firmar el contrato. A las 9 estamos en el banco, pero casualmente los miércoles abren a las 10. Tic -tac. Llamo a la de la agencia para que me de el código internacional de su cuenta, para hacer una transferencia. Pero tardará varios días en hacerse efectiva y no nos sirve. Mi padre, desde el otro lado del teléfono en España está en contacto a tres bandas con el director de su oficina de BBVA y con Visa. Me dicen que me hacen un certificado para la agencia y otro para el banco como que el dinero ya está transferido. Llamo a la agencia y me repiten que pasta-casa. Que el certificado no les sirve. Uhm. Ya entiendo por qué aquí funciona tan bien el mercado de alquiler. No hay lugar para las lagunas legales. Pasa la hora. Vamos a la ventanilla y nos dicen que no podemos pasar la tarjeta y pagar el importe. Tenemos que sacar el dinero en efectivo. Vamos al cajero, pero no admite cifras de cuatro dígitos. Vamos probando pero no nos deja. Parece que las tarjetas tienen un límite. Volvemos a la ventanilla para sacar el dinero desde allí. Damos la tarjeta y el DNI, que miran como si fuese el carnet de la biblioteca. La chica coje los documentos y se va a sacar 1000 libras de cada tarjeta. Vuelve con cara de corderito. No le deja. Hablamos otra vez con mi padre. Tiene autorización para subir el límite de las tarjetas. Volvemos a la ventanilla y repetimos la operación. Después de 15 minutos vuelve con un papel para firmar. ¡Bien! Se vuelve a ir y media hora mas tarde reaparece con cara de corderito. Dice que ya le habían dado todos los permisos excepto uno y que no le cojen el teléfono en España y que sin esa autorización no puede hacer la operación. Pero aunque han reingresado el dinero ha bloqueado la tarjeta. Nos venimos abajo y empezamos a rebuscar en los monederos. Vio tiene 2 tarjetas operativas. Yo 2, pero de una no recuerdo el PIN. Más visitas al cajero, mas llamadas para aumentar límites de crédito. Más llamadas para intentar conseguir el PIN de mi tarjeta. Uf… estamos tan cerca! Finalmente reunimos todo el dinero, lo contamos en una esquina y lo ingresamos. Llamo a la agencia. ¡Y la chica se ha ido a comer! Nos relajamos y vamos a comer al borde del río. ¡Por fin me entra medio sandwich en el cuerpo! Unas horas más tarde firmamos el contrato. Son las 18 y ya podemos mover las maletas. Vamos a recogerlas al hotel y las trasladamos a mi nueva casita. Vamos al supermercado y compramos los priemros víveres y productos para desinfectar la casa. Nos acostamos exhaustas hacias las 2 am con la limipeza general.
jueves, día 4
Nos levantamos pronto y Vio coge el autobús de las 7,30 hacia el aeropuerto. Se ha ganado el cielo en este viaje: la he matado de hambre, la he hecho andar y andar y andar, y no he dejado que hiciese ni un poco de turismo. Espero que vuelva pronto a hacerme una visita y a tomarse unas vacaciones de verdad. Pero ya está. Ahora estoy sola. Sola frente a un mundo desconocido. Me duelen los gemelos, así que me tomo el día de semi relax. Voy un par de horitas al PMS para aprovechar la banda ancha y contestar todos los emails que he acumulado estos días. Vuelvo a casa. Viene un hombre muy amable para hacer el inventario de todo lo que hay. Como un sandwich cuando se va, descanso un poco y me voy a comprar una almohada y un cubre. Cuando vuelvo me deshago las maletas, estoy muerta. Ceno y os dedico un par de horas mientras repaso lo que han sido estos cuatro días. Lo he pasado mal, muy mal, pero creo que me ha ayudado a crecer un poquito. Al final, ¡seguro que pasar por esto habrá valido la pena y todo! A partir de aquí comienza oficialmente mi estancia de investigación.