sábado, 3 de julio de 2010

Fútbol de atracciones, o cómo (no) ver a sara carbonero en 3d

Ver el partido de cuartos de final Paraguay - España del Mundial en 3D ha sido, sin duda, la experiencia audiovisual más alucinante que recuerde.


Esta mañana nos hemos levantado convencidos de que volveríamos al King's Arms a ver el fútbol. Pero, por casualidad, hemos entrado en la web de los cines que tenemos al lado de casa para ver qué peli podíamos ir a ver este finde. Después de confirmar que, efectivamente, vivimos en un barrio de inmigrantes indios - la mitad de las pelis eran de Bollywood - Iván se ha fijado en que los partidos del mundial estaban en cartelera con el distintivo 3D. Alucinando todavía, me ha llamado para asegurarse de que no estaba flipando y una sola mirada nos ha bastado para decirnos: "Vamos". Los 15 GBP que nos ha costado la entrada nos ha parecido una minucia comparado con la oportunidad de experimentar una retransmisión deportiva en 3D, cuestión que de una u otra forma, ambos mencionamos en nuestras respectivas tesis doctorales. THIS IS RESEARCH!

Emocionadísimos por el repentino plan, ya no podíamos concentrarnos en nuestro trabajo. Los minutos pasaban lentamente y no encontrábamos el momento de salir corriendo hacia el centro comercial, así que hemos decidido ir sin más dilación para darnos una vuelta y airearnos un poco. Una vez allí hemos recogido nuestras entradas y gafas en taquilla y hemos ido a darnos una vuelta por las tiendas que a las 18.00 aún seguían abiertas - que no eran muchas - para hacer un poco de tiempo. A las 18.40 ya no aguantábamos más y hemos pensado que lo mejor sería ir entrando en la sala, no fuese a ser que nos quedásemos sin buen sitio.

Tras el paso obligatorio por el mostrador de las palomitas para superar los 105' + 30' posibles hemos entrado en una sala de cine completamente vacía. Y nosotros preocupados por quedarnos sin sitio. ¿Quién sería tan friki de venir a ver un Paraguay - España en 3D en Londres? Mientras esperábamos no parábamos de hacernos preguntas.
  • ¿Sería una realización exclusiva, o sólo un filtro 3D sobre la realización de la BBC?
  • ¿Qué sucedería en la catálisis del intermedio? ¿Pondrían anuncios?
  • ¿Los espectadores romperiámos el silencio tácito de la sala oscura en la celebración de los goles?
  • ¿Nos pondrán el Waka-Waka de Shakira?
Tras el espectacular anuncio de Nike - aún en 2D - para entrar en ambiente, nos hemos colocado las gafas para visionar un anuncio de la FIFA en el que repasaba las tecnologías de retransmisión en los diferentes mundiales: la fotografía, la radio, la tele, la tele en color, la tele en HD y, por fin, la retransmisión 3D. A continuación, ha comenzado el espectáculo.

Un plano general aéreo de helicóptero nos ha permitido ver el impresionante estadio de Johannesburgo. Ahí teníamos nuestra primera respuesta, se trataba de una retransmisión en exclusiva en 3D de la FIFA con tecnología SONY para todo el mundo. Como banda sonora, sólo éramos partícipes del sonido ambiente y nos empezábamos a plantear si habría, o no, una locución tradicional acompañando a las imágenes.

Cuando la cámara nos ha introducido en el estadio, hemos visto uno de los planos que más nos ha impresionado: un plano entero del banquillo de Paraguay desde un extremo. ¿Cuántas capas de profundidad puede contener una imagen? Estábamos viendo en un nivel distinto a cada uno de los jugadores sentados en el banquillo, además del telón de fondo que era el público, dándole a la retransmisión un aura de grandiosidad, como si estuviésemos en un coliseo. Una voz no corpórea introducía el encuentro ahogándose entre vuvuzelas. Y tratándose de una retransmisión FIFA, curiosa coincidencia que este audio se asemejase tanto al de su videojuego homónimo. Cuando alojas tanta información en tu retina, cuán intrascendete resulta una locución redundante.

En uno de los primeros momentos, durante el plano de los himnos, de repente, hemos visto el artefacto: una cámara descendía desde el límite superior del cuadro y se colaba sobre la cabeza de los personajes. ¿Qué era aquéllo? ¿Una cámara suspendida cual acróbata sobre una cuerda? Durante el partido hemos comprobado que, efectivamente, era una cámara exclusiva de esta retransmisión que rompe el lenguaje hegemónico de la realización deportiva al quebrar el eje horizontal. De repente, en una jugada del partido, hemos pensado: "vaya, esto es lo que está viendo Casillas" (y no era Sara Carbonero) sino una ocularización interna en la que se veía un campo mucho más ancho y menos largo, con el portero del otro equipo, camuflado en un equipaje verde-césped, como punto de fuga. Vaya, vaya, una cámara dentro del campo. Pero nos hemos dado cuenta de que ésta no era la única diferencia con las realizaciones convencionales. El plano máster - aquél que desde la banda recorre todo el lateral del campo - se situaba en un eje mucho más bajo de lo normal, lo que enfatizaba la sensación de profundidad. "Apetece hacer hasta un cambio de banda", decía Iván. Sin duda, la inmersión en el espectáculo estaba garantizada.

Y, acompañada por un obseso de la alta definición, no podíamos ignorar esta cuestión. Sentir la calidad del corte de césped, acariciar la textura del indomable balón, sufrir los choques de los cuerpos. En los primeros planos, la nitidez y definición de la imagen era absoluta. "¿Has visto la cara de Del Bosque?" le he preguntado a Iván. "Se ve mejor que el grafismo y eso que es lo que está en primer término".

En el minuto 45 nuestra segunda pregunta iba a encontrar respuesta. Cuando el árbitro ha pitado el final de la primera parte, estábamos expectantes por saber qué iba a ocurrir. ¿Anuncios? No. En ningún momento hemos abondonado nuestra butaca en el estadio. Como espectadores que han pagado su entrada, la publicidad no nos ha expulsado del espectáculo futbolístico. Hemos visto a las cheerleaders sudafricanas bailar el Waka-Waka - sin Shakira, una pena - y cómo los jugadores suplentes salían a calentar al césped, intercalado con planos de las gradas y otros detalles del entorno en el que, virtualmente, estábamos presentes.

En realidad, futbolísticamente hablando, ha sido una gran suerte que la primera parte haya sido tan aburrida, porque si no, no hubiésemos podido disfrutar del análisis del visionado. El momento de los tres penaltis ha cambiado esto y, por un momento, hemos olvidado el artefacto y nos hemos sumergido en el "viaje inmóvil del espectador" vibrando y disfrutando con esos cinco minutos de infarto. Es ahí cuando hemos decubierto que no estábamos solos. Cuatro o cinco frikis más, se habían sumado al espectáculo con las luces ya apagadas. Es curioso cómo todos estábamos vibrando, pero no en la misma dirección, algo insólito en una sala de cine, donde las emociones suelen homogeneizarse por norma.

Y es que, consumir un evento deportivo en una sala de cine, es muy diferente a consumir una película. La identificación del espectador/seguidor con el actante ocurre antes de entrar en la sala, incluso, antes de saber cómo se desarrollará la ficción. Las emociones, por tanto, son mucho más volátiles, algo que hemos comprobado cuando ha llegado el gol de Villa. El silencio de la sala ha sido violado palo tras palo por ese angustioso devenir del jabulani.

Al finalizar el encuentro, hemos respirado aliviados. Repetiremos en semis. Y menos mal que no nos han puesto las vuvuzelas en multicanal.

Iván y Marta.

españa-paraguay en 3d

¡Sí! ¡Acabamos de comprar entradas para ir al cine a ver el España-Paraguay en 3D en el Southside Shopping Centre! Wooooow! Cuando volvamos, prometo fotos y un análisis exhaustivo de la experiencia de ver fútbol en pantalla de cine y en 3D :D

sat morning: go-go runnin'

El fin de semana se merece que se rompa la rutina, aunque sólo sea por una hora. Así que esta mañana, cuando Iván me ha despertado, he hecho un gran esfuerzo por levantarme en un tiempo razonable y me he enfundado en la ropa de deporte para acompañarle en su hora de carrera por el King George's Park. Aún medio dormida he aprovechado para tomar unas fotos y acompañarle en una de sus vueltas en forma de ocho alrededor del parque. Y sin despeinarme, por supuesto.


Después, siguiendo la filosofía agustiniana, unos abdominales.


Y mientras Iván corría y se ejercitaba, yo admiraba el paisaje. Esto es lo que llamaría un perfecto FLOWER BED:


Y esto se llama, jugar a la petanca con clase:

london's skyline


Durante todo el día Iván sólo se levanta de la silla para ir al baño - o a la cocina - pero yo, de vez en cuando, me levanto, me estiro, y me quedo unos minutos mirando por la ventana. Esto es lo que veo, el skyline de Londres.

jueves, 1 de julio de 2010

piececitos


Esto es lo que Iván y yo hacemos durante todo el día. Algunos lo llamarían dar patadas, otros tropezar con el de enfrente, pero queda más bonito decir que hacemos piececitos.