Ayer fui al cine por primera vez en Bristol con un compi del estudio. Fuimos a ver un apasionante documental de la vida rural en un pueblecito de Gales... ¡en el que hablaban gaélico! Fue un alivio que estuviese subtitulado... Algunos dirirían que era un poco lenta, mientras otros argumentarían que "era para apreciar la fotografía" y, lo cierto, es que te daba tiempo a apreciarla en planos estáticos de dos y tres minutos de duración que retrataban el paso de un rebaño de ovejas por un camino. Eso sí, ya puedo decir que he visto nacer a una oveja, a un cerdo y a una vaca... misterios de la naturaleza!
Después de esa inmersión en la vida rural me esperaba una agradable sorpresa. Por la mañana me llamó Patri diciendo que estaba en Bristol de viaje con sus padres, así que cuando salí del cine me fui con ella a enseñarle lo que hay que enseñar de Bristol, que no es mucho :) Y después sus padres me invitaron a cenar a una marisquería... ¡ñam ñam! La verdad es que fue muy agradable tener una conversación en castellano entre pescado, marisco y tarta de chocolate...
Hoy, a la marcha de nuevo...
Después de esa inmersión en la vida rural me esperaba una agradable sorpresa. Por la mañana me llamó Patri diciendo que estaba en Bristol de viaje con sus padres, así que cuando salí del cine me fui con ella a enseñarle lo que hay que enseñar de Bristol, que no es mucho :) Y después sus padres me invitaron a cenar a una marisquería... ¡ñam ñam! La verdad es que fue muy agradable tener una conversación en castellano entre pescado, marisco y tarta de chocolate...
Hoy, a la marcha de nuevo...
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